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jueves, 7 de junio de 2007

Sobre ArteBa 2007

Apagadas las luces y descorchado el último champagne, los ecos de ArteBa siguen resonando en la prensa.
Tengo que decir que lamentablemente no he leído una sola crónica crítica sobre la feria. En general todo lo que ha sido publicado no supera el tono del chisme social, la propaganda y el mercado. Me dirán que no me confunda, que ArteBa es una Feria de arte... es cierto, no me confundiría si ArteBa no intentara instalarse en el sine qua non de la tendencia artística.
Cabe preguntarse en donde se encuentra la crítica especializada a la hora de la feria y el por qué los criterios de calidad son aseverados por comentaristas que poco tienen que ver con el hacer teórico del arte y sí mucho con los avales institucionales.
Si hablamos de mercado, es cierto que ArteBa 2007 obtuvo buenos niveles de venta. Pero reconozcamos también que la tendencia del mercado y el grueso de las ventas no pasan por ArteBa sino por Arroyo, Verbo, el Banco Ciudad, las Saráchagas y las salas de las galerías de la zona céntrica.
El otro elemento al analizar resultados es el preguntarse cual es hoy en Argentina el significado de la palabra "vanguardia".
La vanguardia históricamente se entiende como movimientos rupturistas opuestos a la institución y a las normas académicas. Nos encontramos ante el fenómeno de quienes pretenden "globalizar" el arte y se ha institucionalizado la producción que debería ser la portadora de la ruptura y el planteo, encauzándola hacia una situación de mercado que la ubica en un plano de competencia con la obra "consagrada".
Este encauzamiento se lleva adelante muchas veces proponiendo discursos y métodos de trabajo que como resultado lo único que producen es "más de lo mismo".
Estos acontecimientos no son extraños ya que lo que hacen es reflejar una realidad de discursos nulos, reflejados tanto en las propuestas políticas y económicas como en los vacíos institucionales. La vaciedad internacionalizada poco aporta al desarrollo de un arte con identidad nacional.
La intertextualidad entre la plástica y lo social, siempre base de la vanguardia ya sea por oposición o por aquiesencia, en este caso es resultado del discurso de fundaciones que se han erigido en nuevas academias. Toda academia o sistema institucional y sus presupuestos son incapaces de transformarse en vanguardia a menos que formen parte de un estado revolucionario.
Con la intención de instalar a la plástica argentina en el tan mentado concierto internacional, las instituciones promueven un arte carente de identidad. Al apropiarse de los contenidos ciertamente domesticados de las propuestas jóvenes, la institución subvierte el contenido de denuncia para convertirlo en una visión estetizada de la pobreza o la violencia, que permita dormir con la conciencia tranquila y haga posible la convivencia con la realidad social.
Por más que los curadores de turno quieran presentar lámparas nuevas, todo esto no es más que el revival amainado de las viejas lámparas que encendieron los vanguardistas de los años 60.
Como paradoja, si las nuevas generaciones cuentan con la anuencia de los estamentos públicos, quienes quedan fuera de los marcos académicos y de los textos curatoriales vuelven a ser los mismos que integraron las viejas vanguardias sesentistas, aquellos que desde entonces has continuado golpeando los mismos clavos y que son propietarios de un discurso propio, no provisto por un manual de instrucciones que dice qué hacer y que no.
Por que las vanguardias y los vanguardistas no se casan con las instituciones por más que se los incluya en los libros de arte o se los nombre ciudadanos ilustres. Los vanguardistas son esos seres molestos que nunca se cansan de colocar el dedo en nuestras llagas y son tolerados luego del tiempo necesario para darnos cuenta que nada ha de acallarlos.




Tal vez una de las visiones más críticas del fenómeno ferial lo produjo dentro de la misma ArteBa, el colectivo integrado por Diego Figueroa, Jorge Tirner, Andrés Bancalari, Patricio Gil Flood y Laura Spivak. No solo instalaron un gallinero en Arte BA, también vendieron huevos firmados y repartieron máscaras de gallina a los visitantes de la feria.